Primer mes de vida

Has soñado con este momento durante meses, desde que supiste que tendrías un hijo. Ahora, llegó el momento tan anhelado: tenés por fin a tu pequeño en brazos. Es hora de prestar mucha atención al comienzo del desarrollo de tu bebé. Sin embargo, no es sencillo interpretar correctamente las necesidades de un bebé al comienzo de su vida. Esta, es una tarea que lleva tiempo y reconocimiento entre los padres y sus hijos, para poder entenderlos, ayudarlos y brindarles todo lo que necesiten.

¿Cómo es el primer mes de vida de un bebé?

Durante los primeros treinta días de vida, los bebés experimentan cambios físicos y sensoriales muy significativos. Es posible que te sorprenda lo rápido que crece tu hijo en estos primeros días, pero ¡tranquilo! Es normal que así sea en los primeros tiempos, dado que todos los niños crecen muy velozmente al principio de su vida.

Cambios físicos

Un bebé que nace a término tiene un peso aproximado de entre tres kilos y tres kilos y medio. A los pocos días de haberse efectuado el nacimiento, es posible que el bebé pierda un promedio de diez gramos en su peso, debido a que comienza a perder los líquidos con los que contaba antes del parto. Sin embargo, esos kilos perdidos son recuperados con facilidad, obteniendo aproximadamente entre 180 y 200 gramos por semana. A lo largo de los primeros treinta días de vida de los niños, éstos aumentan alrededor de un kilo su peso corporal. Por otra parte, la longitud de un recién nacido alcanza, por lo general, los 50 cm de largo, con un perímetro de la superficie craneal de algo así como 34 cm. Durante las primeras cuatro semanas, los bebés tienden a crecer aproximadamente hasta cuatro centímetros de altura. Por otro lado, los rasgos faciales del niño van sufriendo modificaciones de manera diaria, obteniendo características cada vez más definidas: el tamaño de su cabeza puede aumentar hasta dos centímetros aproximadamente e irá perdiendo progresivamente el tono rosado de la piel que mantienen al momento del nacimiento. A su vez, sus articulaciones comienzan a ser cada vez más rígidas, comenzando a obtener cierto nivel de movilidad.

Por otra parte, al ir pasando los días, los bebés comienzan a desarrollarse sensorialmente, empezando a mostrar reacciones frente a los sonidos y empiezan, también, a adquirir visibilidad cada vez más nítida.

¿Cómo debe ser su alimentación?

En la medida de lo posible, es recomendable que el bebé se alimenta a través de la leche materna de su madre (tipo de alimentación que deberá mantenerse, de poder efectuarse, al menos durante los primeros seis meses de vida del niño). La alimentación a partir del pecho materno presenta una serie de beneficios para la salud de los niños, favoreciendo a su desarrollo físico y mental, así como protegiéndolo de determinadas infecciones y enfermedades. En caso de no poder brindarle este tipo de alimentación, eso no representa un problema de demasiada importancia, puesto que puede reemplazarse por leche de fórmula. Esta última variante es una alternativa que resulta igualmente saludable que la leche materna. Es fundamental que la alimentación se brinde, siempre, acorde a las demandas del niño; se lo debe alimentar cada vez que éste lo solicite, sin importar cuantas veces sea ni cual sea el momento del día.

¿Cómo debe realizarse su higiene?

A lo largo de los primeros días de vida del bebé, es fundamental prestar especial cuidado a la higiene del cordón umbilical, de modo que este no se humedezca demasiado y no sufra infecciones en la herida. El cordón tarda en caerse por completo un promedio de dos semanas luego del parto. Para lograr que esa zona del cuerpo del niño se cicatrice correctamente mientras aún no haya caído, debe cuidarse que se mantenga limpia y perfectamente seca todo el tiempo. Para lograr esto, es recomendable limpiarlo con agua y con jabón y mantenerlo protegido a través de la utilización de gasas. Mientras que el cordón umbilical aún no se haya caído, se sugiere que los baños del bebé no se lleven a cabo por inmersión, de modo de que la zona del cordón no se humedezca demasiado. El baño debería realizarse con una esponja húmeda con la cual se frotará suavemente el cuerpo del bebé. La inmersión del niño en cantidades mayores de agua puede realizarse una vez que el cordón umbilical se haya caído por completo y la zona del mismo haya acabado de cicatrizar.

¿Y el sueño?

Un sueño apropiado es fundamental en la vida de un recién nacido; estos, duermen aproximadamente hasta diecinueve horas por día.

¿Por qué es tan importante el momento del sueño? Pues, porque las hormonas de crecimiento actúan fundamentalmente durante este momento. Si se quiere favorecer el desarrollo apropiado del cuerpo del niño, es importante estimular el cumplimiento de estas horas de sueño.

En lo posible, se debe intentar que el bebé duerma siempre con la boca hacia arriba, de modo de evitar los casos de muerte súbita. A su vez, no es recomendable, según la Organización Mundial de la Salud, brindarle al niño un chupete, al menos durante las primeras semanas de vida.

Si bien esto puede significar cierto cansancio para los padres, es importante para el bebé despertar varias veces por noche para alimentarse. El hecho de comer durante la noche permite evitar la hipoglucemia, mientras que, en la madre, dar de mamar en las noches favorece la generación de leche materna.

Al principio, el vínculo entre la madre y el bebé es fundamental para este último. Por eso, se recomienda que, al menos durante las primeras semanas, éste duerma en la misma habitación que la madre (a su vez, esto podrá facilitar el momento de la alimentación).

Las conquistas del bebé

Un bebé de un mes de vida comienza a lograr las siguientes facultades:

  • Fijar la mirada en un punto concreto y seguir cosas con la misma
  • Buscar y reconocer la voz de su madre
  • Ver objetos que se encuentran a una distancia de 30 a 40 cm.
  • Hacer gestos o muecas
  • Sentir sonidos y alterarse frente a estos
  • Levantar suave y levemente la cabeza si se encuentra boca abajo
  • Realizar determinados reflejos primarios
  • Flexionar las cuatro extremidades de su cuerpo

Sociabilidad

Durante los primeros tiempos de vida de un bebé, la presencia de la madre es fundamental para él. La relación con las personas comienza con la madre, extendiéndose lentamente a las demás personas, primeramente del grupo familiar.

Un bebé recién nacido necesita acudir al llanto como modo de comunicarse. Es importante que los padres atiendan constantemente a los momentos de llanto, de modo de poder, poco a poco, interpretar las necesidades a las que se relaciona en cada momento.

Por otro lado, los bebés pueden comunicarse también a través del tacto. Por eso es tan importante que se establezcan relaciones basadas en las miradas y el tacto con los bebés, para que estos puedan confiar y comunicar sus necesidades y deseos a través de sus manos. A su vez, el tacto puede ayudar al niño a relajarse y a sentirse protegido.

¿Cuándo debemos visitar al médico?

Una vez que la madre y el bebé hayan sido dados de alta en el hospital finalizado el parto, es importante acudir a un control médico luego de pasados los primeros siete días de vida. Hecho esto, la siguiente revisión se efectúa recién al cumplirse el primer mes.

Ya pasaste el primer mes de vida de tu bebé y su desarrollo se efectúa correctamente. Seguiremos aquí, descubriendo juntos el crecimiento de tu bebé mes a mes: segundo mes de vida

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