Dieta Alcalina: Todo lo que necesitás saber hacerla

Conoce a fondo la dieta alcalina
Conoce a fondo la dieta alcalina

Hay dietas específicas que cumplen una doble funcionalidad: en primer lugar, nos ayudan a lograr nuestro peso ideal tan deseado, a la vez que cuidan nuestra salud. Una de ellas es la dieta alcalina, un régimen alimenticio que ha ganado popularidad debido a la selectividad de alimentos a consumir, según su nivel de PH. Conoce todo sobre las dietas alcalinas!

¿En qué consiste la Dieta Alcalina?

Esta dieta, se basa principalmente en establecer una distinción entre los alimentos ácidos y los alcalinos.

Un alimento alcalino es todo el que tiene una procedencia natural y no ha sido manipulado por la industria, de modo que no ha sufrido alteraciones en sus propios elementos orgánicos. Dos ejemplos clave de esto son las frutas y las verduras que no hayan sido tratadas químicamente. A su vez, hay alimentos de esta procedencia que poseen una tonalidad ácida, como lo son el limón y la naranja, por ejemplo. Sin embargo, la dicotomía planteada por esta dieta se basa en la separación entre alimentos de procedencia natural y los tratados por la industria.

Los alimentos considerados “ácidos”, son aquellos que han pasado por un tratamiento químico, que han sido alterados por la industria de manera artificial. Estos procesos hacen que ciertos alimentos pierdan nutrientes esenciales, pudiendo llevarlos, incluso, a ser perjudícales para la salud de sus consumidores, puesto que la digestión de este tipo de alimentos conlleva un procedimiento mucho mayor que lo requerido para la asimilación de alimentos alcalinos nutritivos.

Con la Dieta Alcalina, el consumo de alimentos de ésta índole permite mantener un pH adecuado de 7,4. Un pH menor a los 7 puntos es considerado ácido, mientras que uno que los supere se considera alcalino. La Dieta Alcalina se destina a equilibrar el nivel de nuestro pH natural.

Las claves de la Dieta Alcalina


Esta dieta se basa en una serie de principios que dan lugar a su éxito, tanto para el cuidado de la salud, como para alcanzar la pérdida de peso:

  • Consumo de alimentos alcalinos: lo recomendado es que el volumen de alimentos alcalinos ingeridos diariamente alcance por lo menos el 80% del nivel total de alimentos.
  • Evitar los azúcares y los alimentos ricos en carbohidratos
  • No ingerir bebidas alcohólicas: éstas aportan calorías vacías al organismo, a su vez que son altamente acidificantes.
  • Evitar las salsas para condimentar. Además de que con muy acidificantes, éstas aportan una importante cantidad de calorías. Es mejor reemplazarlas, a la hora de condimentar, por aderezos tales como la vinagreta.
  • Eliminar de la dieta diaria el consumo de leches y lácteos, reemplazándolos por otros basados en soja, tofu, leche de almendras, entre otros. El aporte de calcio necesario para el organismo puede ser obtenido a partir de otros alimentos, tales como las almendras, la soja, el brócoli y la col rizada.
  • Es importante mantener un equilibrio a lo largo de todas las comidas
  • Para favorecer la digestión, es recomendable realizar una mayor cantidad de comidas al día, pero de volúmenes menores, antes que pocas comidas abundantes
  • A la hora de pensar el consumo de frutas, es preferible que ésta se ingiera sola, con el estómago vacío, de modo de que el cuerpo pueda asimilar mejor los nutrientes

Una dieta basada en la exclusión de los azúcares y carbohidratos, a la vez que mejoras en el sistema digestivo por la disminución en el consumo de ácidos resulta fundamentales a la hora de conseguir el peso corporal deseado. Una dieta en la que sus mayores componentes consisten en frutas y verduras, eliminando los carbohidratos, así como acelerando el proceso de digestión de los alimentos, permite quemar las grasas acumuladas y facilita la mantención del peso alcanzado posteriormente.

Recomendaciones de la Dieta Alcalina para adelgazar

La dieta propone una manera progresiva de sustituir los alimentos ácidos por alimentos alcalinos de manera sencilla:

  • Reemplazar el café por una taza de té, en lo posible té verde
  • Reemplazar el uso de azúcar por Stevia
  • Sustituir el vinagre tradicional de vino por vinagre de manzana
  • Reemplazar el pan blanco por pan integral o hecho a base de cereales
  • Sustituir la leche de vaca por leche de almendras, avena o arroz
  • Reemplazar la carne de vaca por carne de pescado, especialmente por pescado de mar
  • Evitar las carnes rojas y los embutidos, así como todos sus derivados
  • Evitar los lácteos de vaca
  • Evitar todos los productos formulados a base de harinas blancas
  • Evitar, en lo posible, la utilización de la sal
  • No consumir salsas ni aderezos como la mayonesa, kétchup, entre otros
  • Evitar los alimentos envasados
  • No consumir dulces envasados o de pastelería

¿Cómo dar comienzo a la dieta?

En primer lugar, es recomendable que ésta se comience de manera paulatina y no de una manera brusca, puesto que esto último puede resultar perjudicial para la salud. Se pueden ir intercambiando los alimentos ácidos por otros alcalinos lentamente; por ejemplo, cambiando el aceite de girasol que habitualmente utilizamos para cocinar, por uno de oliva virgen.  Reemplazar los alimentos a base de harina blanca, las pastas y los arroces, por otros similares de base integral.

Luego, es importante irse acostumbrando a introducir ensaladas en todas las comidas. Es fundamental que no se eliminen totalmente los alimentos ácidos, puesto que estos, en su justa medida, son necesarios para nuestro organismo. A la vez que una actitud prohibitiva en esto podría llegar a hacer mucho más difícil el seguimiento de la dieta, provocando un efecto rebote con su finalización.

A continuación, daremos a conocer el nivel de acidez de los distintos grupos de alimentos:

Frutas y verduras

  • Muy ácidos: arándanos
  • Ácidos: frutas no maduras como la ciruela
  • Neutros: bananas, naranjas, piñas, melocotón, aguacate
  • Alcalinos: frutas maduras y vegetales tales como los tomates, las algas marinas el ajo, la cebolla y el puerro
  • Muy alcalinos: higos, limón, pomelo, zanahoria, apio, pepino, brócoli, repollo, berenjena, rúcula y licuados de vegetales germinados

Cereales y legumbres

  • Muy ácidos: harina refinada, trigo, pastas
  • Ácidos: arroz, avena, judías pintas y judías negras
  • Neutros: garbanzos y judías rojas
  • Alcalinos: soja, lentejas, trigo sarraceno, quínoa, arroz salvaje
  • Muy alcalinos: jugo de hierba de trigo

Semillas y frutos secos

  • Muy ácidos: nueces y cacahuetes
  • Neutros: semillas de girasol y de calabaza
  • Alcalinos: castañas
  • Muy alcalinos: almendras crudas

Bebidas

  • Muy ácidos: alcohol, gaseosas, café, té negro
  • Ácidos: envasados, zumo de frutas
  • Alcalinos: bebidas a base de soja, té verde
  • Muy alcalinos: infusiones y zumo de limón

Carnes, pescados y derivados de animal

  • Muy ácidos: carne, huevos y pescados
  • Ácidos: queso, yogur, grasa y mantequilla
  • Alcalinos: leche materna

Edulcorantes y especias

  • Muy ácidos: sacarina, chocolate y vinagre
  • Alcalinos: miel, azúcar de caña pura, aceite de oliva, de coco y de lino y jarabe de arce
  • Muy alcalinos: Stevia, Vitamina C, Vitamina K, pimienta y jengibre
Conoce el PH de las comidas
Conoce el PH de las comidas

Ventajas y desventajas de la Dieta Alcalina

Ventajas

La Dieta Alcalina, no sólo es buena para la salud y para el sistema digestivo, sino que cuenta con un importante efecto “antiedad”, debido a que ayuda a combatir el envejecimiento de la piel. Ayuda, a su vez, a conseguir la pérdida de peso, debido a la exclusión de los alimentos con alto contenido graso y los carbohidratos.

Por otro lado, se considera que esta es la dieta ideal para los deportistas, debido a que ayuda a mantener la masa muscular, a diferencia de otras dietas que disminuyen el peso corporal, pero a través de la disminución del tejido muscular.

Desventajas

Especialistas consideran que no es necesario hacer dietas para equilibrar el pH de nuestro cuerpo, debido a que este cuenta con un sistema para equilibrarse sólo. A su vez, aseguran que la exclusión de los alimentos ácidos durante un período largo de tiempo puede llegar a ser perjudicial para la salud, debido a que el organismo requiere también de la ingesta de ciertas grasas y aceites.

La recomendación principal es que visites a tu médico antes de realizar cualquier modificación en tus hábitos alimenticios.

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