Síntomas y diagnóstico de la enfermedad celíaca

Nuestro cuerpo está conformado por un conjunto de órganos y tejidos que permiten nuestra supervivencia, todos trabajan de forma coordinada realizando funciones específicas pero vitales. El aparto digestivo es el encargado de obtener las sustancias nutritivas de los alimentos, absorberlas para que puedan ser utilizadas por el cuerpo y luego eliminar los desechos. Existen múltiples patologías del aparato digestivo pero una de las más frecuentes es la enfermedad celíaca, tradicionalmente vinculada a un mal funcionamiento digestivo pero afecta múltiples órganos y aparatos de la persona.

La enfermedad celíaca es una enfermedad autoinmune, es decir, que las defensa del cuerpo atacan células propias por un mal funcionamiento. El sistema inmune, es decir, nuestras defensas se encargan de detectar sustancias y microorganismos extraños y perjudiciales para proceder a eliminarlos. Gracias al sistema inmune podemos defendernos de infecciones de virus, bacterias, hongos e incluso parásitos. Existen algunas enfermedades en que el sistema de defensa de la persona funciona incorrectamente, por lo tanto se confunde cuales son las células propias y las extrañas, atacando al propio cuerpo. La lista de enfermedades autoinmunes es muy extensa, siendo la enfermedad celíaca una de ellas.

El diagnóstico de la enfermedad celíaca no es fácil porque los síntomas suelen ser difusos y pueden ser causados por una gran diversidad de patologías. Entre la larga lista de síntomas y signos de celiaquia se destacan aquellos digestivos, dados por: diarreas, falta de apetito, náuseas, vómitos, dolor abdominal reiterado y mantenido en el tiempo, no aumento de peso, cansancio. Los síntomas de enfermedad celíaca pueden ser bastante solapados, especialmente en adultos, que suele producir una digestión lenta, dolor abdominal intermitente difuso, reflujo gastro esofágico, episodios de diarreas reiterados, entre una infinidad de posibilidades. La presencia de intolerancia a la lactosa es una alteración frecuente en los que poseen enfermedad celíaca, siempre se la debe de sospechar y estudiar para lograr confirmar o rechazar el diagnóstico.

El diagnóstico en niños de la enfermedad celíaca suele ser más rápido, pero puede demorar meses en que se sospeche el problema de salud y se soliciten los estudios para su confirmación. En los jóvenes y adultos el diagnóstico puede retrasarse por varios meses e incluso años.

No siempre son tenidos en cuenta los síntomas de celiaquia fuera de le esfera digestiva, siendo que puede aparecer pérdida de cabello, depresión, cansancio extremo, calambres musculares, cefaleas reiteradas y dificultad en la atención. Los síntomas suelen ser intermitentes, en diferentes combinaciones y suele haber otras causas que lo expliquen.

Es necesario comprender que la enfermedad celíaca se produce porque los glóbulos blancos atacan a las propias células del cuerpo frente a la presencia de gluten, el mismo está contenido en algunos cereales: trigo, cebada, centeno y avena. Cualquier alimento que contenga algunos de los cereales producirá en las personas celíacas una reacción, principalmente digestiva, que desencadenará un ataque de enfermedad celíaca. Como la enfermedad tiene marcadores genéticos, un estudio genético contribuye al diagnóstico del problema que padece la persona. Un estudio esencial para la enfermedad celíaca es un fibro gastrocopia, en que se busca visualizar el intestino delgado, buscando si existe alguna lesión típica de la enfermedad y obtener una biopsia.

En los pacientes que padece de enfermedad celíaca su intestino presenta lesiones por la reacción frente al gluten y el sistema inmunitario. Su visualización a través de una fibroscopia y su biopsia contribuyen en gran medida al diagnostico certero del problema. Hay que tener en cuenta que existe otro tipo de enfermedades autoinmunes que también pueden tener manifestaciones similares. La fibroscopia siempre se debe realizar con una dieta normal, sin la eliminación del gluten, para poder reconocer la alteración que se produce en el intestino de la persona. Luego de 6 meses de tratamiento, las lesiones que se visualizan en al mucosa del intestino tienen que mejorar completamente, siempre que la persona realice una dieta completamente libre de gluten.

Libre de Gluten

El tratamiento de la enfermedad celíaca consiste en el eliminar completamente el gluten de la dieta, la persona no puede consumir ninguno de los cereales que lo contienen ni sus derivados. Los cereales prohibidos para los celíacos son trigo, cebada, centeno y avena. Hay que considerar que dichos cereales son utilizados por la industria alimentaria como mejoradores del sabor, espesantes, brindando propiedades a los alimentos procesados. Se puede encontrar gluten en una infinidad de productos que pensaríamos que no deberían tenerlos. Cualquier cantidad en el consumo de gluten en una persona que padece la enfermedad producirá un ataque de celiaquia dado por dolor abdominal intenso, diarreas, vómitos, cansancio, decaimiento. Generalmente se cree que un consumo esporádico de gluten en pequeñas cantidad no producirá nada grave, pero el concepto es completamente erróneo. En una persona celíaca cualquier consumo de gluten puede producir desde una sintomatología leve a severa. Se la puede comparar con una crisis de alergia, es decir, frente a un alérgeno la persona responderá, por pequeño o reducido sea la exposición a la sustancia. Frente a cualquier duda que se tenga en el diagnóstico de enfermedad celíaca se
deberá consultar con el médico que orientará los pasos a seguir para mejorar la calidad de vida de las personas.

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