Las cirugías estéticas más frecuentes

El tiempo o las distintas circunstancias de la vida pueden llevarnos a desarrollar marcas de expresión, arrugas u otras marcas en el rostro, que muchas personas desean combatir. En este sentido, la cirugía facial se convierte en una de las alternativas más buscadas cuando se ha probado con otros tratamientos y estos no han surtido el efecto deseado.

Por esto, vamos a contarte a continuación acerca de nueve tipos de cirugías faciales que se han vuelto muy comunes.

El lifting facial

El lifting facial constituye una de las cirugías estéticas más frecuentes en lo que refiere al rostro. Se trata de una cirugía que se utiliza para disminuir los efectos del envejecimiento facial. Este tiende a ocasionarse tanto por el paso del tiempo como por la exposición a diversos factores exógenos, tales como la gravedad, el Sol, el humo, las sustancias del ambiente y, también, por factores endógenos como el estrés y la edad. Estos factores llevan a una degeneración de los tejidos, pudiendo ocasionar un aspecto cansado o triste.

El lifting facial constituye, entonces, un rejuvenecimiento facial capaz de combatir lo mencionado con anterioridad. Si bien es cierto que no puede combatir el paso del tiempo o detener para siempre el envejecimiento facial, si puede mejorar los signos visibles de ello.

Podemos decir que el lifting facial se basa en eliminar el exceso de piel tensando los músculos del rostro, subir la posición de las cejas en caso de que esto sea necesario y redistribuir la grasa natural del rostro y del cuello para dar lugar a un rejuvenecimiento facial que se vea natural.

Generalmente, las personas que pueden hacerse una cirugía de lifting facial son quienes empiezan a notar cierta flacidez en la piel de su rostro y de su cuello, pero cuya piel aún conserva un cierto nivel de elasticidad. La edad ideal para este tipo de cirugía es entre los cuarenta y los sesenta años, aunque existen casos de éxito hasta los ochenta también.

¿Cómo es la cirugía?

Como ocurre con cualquier tipo de intervención quirúrgica estética, lo primero que se lleva a cabo es una consulta con el especialista, en la que se evalúa el estado de salud general del paciente, el estado de la piel y aquellos signos que el mismo desea combatir con ésta. También debe evaluarse en esta consulta la elasticidad de la piel, la estructura ósea, el estado de la musculatura y la posición de las cejas, entre otras cosas.

Una vez que se ha establecido la historia del paciente con todo lo mencionado con anterioridad, se hablan con él las distintas alternativas para su cirugía, las técnicas a utilizar al tiempo que se pactan los resultados. Esto último tiene que ver fundamentalmente con pactar resultados conscientes y realistas.

En lo que respecta a la preparación para la cirugía, ésta será establecida por el médico, con completa información del paciente. Suelen entonces establecerse ciertas normas acerca del consumo de alimentos, acerca de la ingesta de medicamentos, acerca de la higiene personal que debe tenerse y, además, en caso de que el paciente sea fumador, es frecuente que se solicite dejar de fumar unos días antes de la cirugía.

Todo lifting facial se realiza al interior de una institución médica, debido a que se trata de una intervención quirúrgica compleja. Por ello, se requiere contar con una sala correctamente equipada. Es una cirugía que puede efectuarse tanto con anestesia local como general, pactándose esto también en la consulta primera.

Si bien la intervención suele durar de 3 a 4 horas, dependiendo de las necesidades de cada paciente, éste suele permanecer internado hasta el día siguiente, para poder controlar que hayan cesado en su totalidad los efectos de la anestesia.

Sus tipos

Existen muchos tipos de lifting facial, cuya selección depende de las necesidades y de los objetivos de cada paciente en particular.

Lifting del tercio superior o frontal

Es el tipo de lifting facial que se utiliza especialmente para tratar el área que comprende a la frente y las cejas. Se indica con frecuencia para los pacientes que cuentan con grandes cantidades de arrugas en esa zona, o cuya piel caída ha provocado que se caigan las cejas.

Lifting de tercio medio

El tercio medio es lo que refiere al área de la mandíbula. Tiene que ver con que la pérdida de la línea mandibular suele brindar con rapidez un aspecto envejecido del rostro. Esto ocurre como consecuencia de la acumulación de tejidos en la parte anterior de la mandíbula.

Lifting cervical

Sabemos que la zona cervical es una de las más proclives a la acumulación de grasa y tejido. Esto tiende a llevar consigo una pérdida en la elasticidad de la zona y del músculo, llevando a su desplazamiento anterior. Es eso lo que nos lleva a la pérdida del ángulo cervical, provocando un aspecto envejecido.

El lipofilling facial

Uno de los mayores signos del envejecimiento facial tiene que ver con la pérdida de volumen. Esto puede ocurrir, por un lado, como consecuencia de la pérdida de volumen óseo. Por otro, puede suceder por un proceso de adelgazamiento de los tejidos musculares. Cuando perdemos demasiado tejido graso de nuestro rostro, los ojos se hunden, los huesos de la mandíbula y de los pómulos se marcan mucho más y la piel tiende a estar más caída. Es entonces que muchos cirujanos recomiendan el lipofilling facial.

Podemos decir que el lipofilling facial es altamente compatible con los diversos pacientes independientemente de sus condiciones particulares, al tiempo que sus resultados son durables en el tiempo. Se trata de una cirugía estética que actúa mediante el injerto de tejido graso en aquellas zonas del rostro que lo han perdido.

¿Cómo es la cirugía?

Si bien en muchos casos el lipofilling facial puede realizarse a partir de una anestesia local, hay pacientes y cirujanos que prefieren la sedación total para llevarlo a cabo.

Para realizar el lipofilling facial el proceso comienza con una extracción de tejido graso de áreas en las que éste se encuentra acumulado, tales como el abdomen, los muslos o los flancos. Generalmente esto se lleva a cabo utilizando elementos especiales como son las cánulas.

Una vez que se ha finalizado con el proceso de extracción de la grasa, se continúa con un procesamiento especial de la misma, para purificarla. El objetivo fundamental de esta purificación es el de obtener un mayor porcentaje de factores para el crecimiento sanguíneo, de células madres y de grasa en estado limpio. Terminado dicho procesamiento, se obtiene la grasa que va a ser inyectada en las partes del rostro a tratar.

En lo que refiere al postoperatorio del lipofilling facial, lo primero que se debe tener en cuenta es que se debe evitar completamente llevar a cabo movimientos bruscos que puedan ser contraproducentes con el prendimiento definitivo de la grasa insertada.

Durante los primeros días posteriores a la intervención, es normal que el paciente experimente hinchazón en el rostro y cierto dolor, controlable éste último con medicación recetada por el cirujano. El resultado definitivo del lipofilling facial tiende a tardar al menos tres meses para poder observarse.

Otro dato que no podemos dejar de mencionar tiene que ver con los cambios en el peso corporal. Muchas veces, la pérdida brusca de altas cantidades de peso es lo que lleva a pérdida en la grasa del rostro y la posterior caída de la piel. Se deben evitar cambios de peso superiores a los diez kilos y en cortos plazos de tiempo, para que no vuelva a necesitarse la intervención.

El minilifting

El minilifting es una cirugía estética que ha surgido como respuesta para los pacientes que requieren de un rejuvenecimiento facial, pero que prefieren procedimientos más sencillos que los implicados en un lifting tradicional. Se trata de un procedimiento que aporta excelentes resultados, pero mediante técnicas mucho menos invasivas que en el otro caso.

Para definir al minilifting podemos decir, entonces, que se trata de una cirugía estética que sigue los criterios de base del conocido lifting, la duración de la intervención es menor, pudiendo el paciente retirarse en el mismo día. Además, es menor su despegamiento muscular y cutáneo requerido. Sin embargo, estas diferencias no significan un resultado menos estable o duradero que en el caso anterior, sino todo lo contrario. Se han manifestado resultados de excelencia y de alta durabilidad, similares al lifting tradicional.

¿Cómo es la cirugía?

Al igual que en el lifting tradicional, el minilifting requiere primero de una consulta con el médico especialista, en el que éste lleva adelante una evaluación completa y pertinente del paciente, de su piel, de su estado de salud y de sus objetivos. En caso de que el paciente esté decidido a realizarse el minilifting y su estado de salud y las condiciones de su piel sean adecuadas para convertirlo en un correcto candidato, el especialista va a proceder a explicar las técnicas con las que la intervención puede llevarse a cabo.

En lo que refiere a las preparaciones para la cirugía, estas tienden a ser las mismas que en el caso del lifting tradicional. De todas maneras, el médico explicará en cada caso las recomendaciones a tener en cuenta antes de la operación.

Como en el otro caso, el minilifting también es una intervención que debe necesariamente llevarse a cabo en el interior de un quirófano de una institución de salud.

Algo que diferencia sustancialmente al minilifting del lifting tradicional y que ya hemos adelantado con anterioridad, tiene que ver con que, a requerir menos despegamientos, es un proceso que se reduce considerablemente en cuanto a su duración. Por lo general, no suele durar más de dos a tres horas. Además, las incisiones realizadas para este procedimiento son mínimas.

Si bien el paciente suele poder retirarse del hospital en el mismo día de la intervención, es posible que, durante los primeros días, se coloque un tubo especial para drenar los líquidos que pudiesen acumularse. Dicho tubo suele ser colocado por detrás de las orejas. También es posible que se coloque algún tipo de vendaje liviano, a fin de favorecer la readaptación de la piel del rostro.

Mientras que el tubo puede retirarse 24 horas después de ser colocado, las vendas tienden a permanecer durante cinco días como máximo.

Posteriormente a la cirugía, las molestias sentidas por el paciente tienden a ser mínimas. En caso de aparecer dolor, este suele ser controlado a partir de medicamentos recetados especialmente por el especialista a cago del minilifting. Debido a que el procedimiento es mucho más sencillo y menos invasivo que el lifting tradicional, los riesgos y las complicaciones suelen ser menores y menos probables.

Finalmente, debemos decir que el minilifting requiere también de al menos dos a tres meses para que se puedan observar concretamente los resultados finales. El aspecto mejora de forma progresiva, notándose cambios desde el comienzo, pero debiendo esperarse para ver los cambios finales.

La colocación de implantes faciales

Muchas veces, las personas sienten que a sus rostros les falta armonía. Sienten que hay partes que debieran ser más grandes para coincidir en un aspecto armónico con las demás partes que lo componen. Esto tiene que ver con que el rostro es visto como la unidad entre distintos elementos que deben de complementarse para dar lugar a la expresión.

La falta de armonía puede provenir de diversos factores. Por un lado, encontramos los factores genéticos. Esta falta de armonía puede ser hereditaria. Por otro, encontramos factores tales como el envejecimiento facial, que puede ocurrir tanto a causa de elementos exógenos del ambiente como de elementos endógenos, de enfermedades, estrés, entre otros.

En este sentido, podemos decir que la colocación de implantes faciales en distintas partes en las que pueda faltar volumen para lograr ese aspecto armónico puede ser la solución quirúrgica para el problema.

Quienes pueden ser considerados como candidatos adecuados para realizarse implantes faciales son quienes consideran que existe una desproporción en su estructura facial. Además, debemos mencionar que no se trata de una cirugía que se contradiga con otros procedimientos estéticos faciales, sino que es independiente de los mismos.

Los implantes faciales pueden aplicarse en distintas partes del rostro. Estas son:

Los pómulos

Los pómulos son considerados por muchas personas como uno de los aspectos fundamentales de la belleza y de la armonía en un rostro. Para colocar en ellos implantes faciales, se realiza una incisión bucal a partir de la cual se introduce el implante. El resultado es un aumento (más o menos significativo, dependiendo de cada caso) en el volumen y en la proyección de los pómulos.

El mentón

En este caso, también nos encontramos frente a una colocación de implantes faciales cuya incisión se realiza por vía bucal. Generalmente, este tipo de intervención tiene como objetivo mejorar la proyección y la relación entre el mentón y otras partes del rostro como la boca y la nariz.

La mandíbula

Finalmente, la mandíbula es también otra de las frecuentes aplicaciones para los implantes faciales en quienes buscan armonizar el aspecto de su rostro. Generalmente es más frecuente en los hombres, que buscan lograr una mandíbula de aspecto más grande, firme y ancho. Se trata de un procedimiento cuya mayor indicación es en pacientes hombres, aunque pueden realizarla las mujeres si así lo desean.

¿Cómo es la cirugía?

Como hemos podido ver con anterioridad, se trata de un procedimiento sencillo que consta de una incisión (según el área a tratar se determinará el área de la incisión) a partir de la cual se colocan los implantes faciales. Generalmente, el procedimiento no tiende a dejar molestias ni malestares graves. Tampoco suele haber dolor. En caso de existir molestias, estas son controladas a través de analgésicos recetados por el médico. Al mismo tiempo, los medicamentos recetados por el médico pueden cumplir una doble función, al evitar que se produzcan infecciones en el área en que fueron colocados los implantes.

En lo que refiere a los resultados, los definitivos tienden a tardar de dos a cuatro meses para manifestarse completamente. Durante los primeros días del postoperatorio es frecuente sentir hinchazón en el rostro, especialmente en el área tratada, pero que irá mermando con el paso del tiempo.

También es posible que el especialista a cargo coloque un vendaje durante los primeros días, para evitar que los implantes faciales colocados puedan llegar a desplazarse del lugar en el que deben estar.

La blefaroplastia

Cuando hablamos de blefaroplastia nos estamos refiriendo a una de las cirugías más frecuentes en lo que al rostro refiere, que es la cirugía de los párpados. Sabemos que los ojos son considerados comúnmente como la puerta de entrada para la mirada, como gran parte en lo que constituye la expresión de una persona. Por eso, podemos pensar en los párpados como constitutivos de uno de nuestros principales rasgos faciales.

El paso del tiempo, el exceso o la carencia de grasa en la piel pueden llevar a la caída de los párpados. Es así como comienzan a aparecer pliegues y bolsas, que envejecen y entristecen la mirada. Para este tipo de problemas, la blefaroplastia es una de las cirugías estéticas más buscadas.

Podemos decir, entonces, que la blefaroplastia es la cirugía estética que se encarga de corregir cuando los párpados superiores se encuentran caídos y cuando se desarrollan bolsas en los párpados inferiores. Además, debemos destacar que el desarrollo de estas problemáticas, en algunos casos, acaba llevando a problemas en la visión, como lo puede ser la obstrucción de la misma.

Debemos aclarar, además, que se trata de uno de los procedimientos quirúrgicos más complejos en lo que al rostro refiere, ya que requiere necesariamente de una amplia gama de conocimientos acerca de anatomía, como así también un alto grado de exactitud al llevar a cabo los procedimientos.

Generalmente, son personas mayores a los cuarenta años de edad las que se someten a este tipo de cirugía. Sin embargo, hay casos en los que una cierta predisposición genética lleva a personas más jóvenes a padecer este problema en edades tempranas, siendo éstas también buenas candidatas para la blefaroplastia.

¿Cómo es la cirugía?

Una de las evaluaciones más importantes que el cirujano a cargo debe llevar a cabo sobre el paciente para dar cuenta de si puede realizarse o no la blefaroplastia, es un estudio completo de la visión y de la producción de lágrimas. Al mismo tiempo, es fundamental que cada paciente informe con honestidad si está consumiendo algún medicamento, si es fumador o si padece de algún tipo de alergia.

Por otro lado, el médico a cargo va a evaluar también si la intervención es necesaria para ambos párpados o si lo es sólo para uno. Claro está que el objetivo es que ambos se vean iguales, por lo que generalmente, aunque el problema pueda tenerlo un solo párpado, la intervención se realiza en los dos para garantizar su resultado parejo.

Al igual que en los casos que venimos mencionando con anterioridad, la blefaroplastia es una intervención compleja que debe realizarse en el interior de un quirófano, en una institución médica. El procedimiento tiende a durar un máximo de dos horas.

Posteriormente a la operación, se coloca un suave vendaje y pomada lubricante en los ojos. Es posible que se sientan molestias, especialmente en el párpado superior, pudiendo éstas resolverse a partir de medicación recetada especialmente por el médico.

Se trata de una de las cirugías que mayores cuidados posteriores requiere. Algo fundamental es mantener la cabeza elevada durante unos días posteriores a la intervención, aplicando compresas frías. Esto se hace para reducir los hematomas y la inflamación.

El médico deberá indicar especialmente métodos de higiene de la zona y lubricación de los ojos. Pueden notarse algunos cambios en la visión, pero que son temporales y desaparecen al poco tiempo. Además, según cada caso, se puede volver al trabajo y a la vida cotidiana tras diez días de recuperación. Hay además médicos que autorizan el uso de maquillajes para disimular posibles hematomas al regreso a la vida cotidiana y laboral.

La bichectomía

La bichectomía es una intervención quirúrgica que se aplica para retirar lo que se conoce como Bola de Bichat o de grasa bucal. Esta, consiste básicamente en un cúmulo de grasa que, apareciendo en un área bien concreta, puede dar mayor volumen a la zona de las mejillas. Generalmente, debido a la importancia de las mejillas en la forma que el rostro adquiere, esta bola de grasa puede cambiar considerablemente la expresión y la cara de los pacientes.

Básicamente, podría decirse que la bichectomía consigue mejorar considerablemente el contorno del rostro, aportando la sensación visual de estarse frente a un rostro más alargado y cuadrado.

Algo que se debe destacar tiene que ver con que el hecho de retirar la bola de grasa acumulada en las mejillas no genera consecuencias como podría ser un envejecimiento facial, ya que no cumple tipo alguno de función, más que una alteración en el aspecto.

¿Cómo es la cirugía?

Algo que diferencia a la bichectomía de las demás intervenciones quirúrgicas de las que hemos estado hablando, tiene que ver con que se realiza de forma ambulatoria. Esto quiere decir que no se requiere del ingreso en internación en el hospital, pudiendo el paciente retirarse de éste tan sólo quince minutos después de la operación. Es una cirugía estética que se lleva a cabo por lo general con anestesia local, aunque algunos pacientes o médicos pueden solicitar sedación completa.

El procedimiento a partir del cual se lleva a cabo la bichectomía es muy sencillo. Se trata de realizar una incisión de no más de un centímetro al nivel de los molares. Con sólo ese paso se puede llegar a la bola de grasa acumulada para proceder a retirarla. Generalmente, se trata de una operación que no tiende a tener una duración mayor a los treinta minutos.

Otra cosa que debemos mencionar tiene que ver con que no es una cirugía dolorosa, por lo que no se deberían experimentar molestias en el postoperatorio. Lo máximo que puede sentirse en las mejillas hinchadas, siendo muy raro que se dé lugar a complicaciones. También es poco frecuente que se produzcan hematomas posteriormente a la intervención. Como mucho, se suelen indicar enjuagues bucales antisépticos, cuya principal función es la de evitar que puedan tener lugar infecciones en el área tratada.

Generalmente tiende a ser necesario esperar tres meses para poder visualizar el resultado definitivo de la operación. Esto tiene que ver con que es entonces que la inflamación en la zona tratada ha mermado ya por completo, permitiendo que los resultados puedan verse con claridad. Se trata de una operación cuya incidencia en la forma en que el rostro se ve es significativa.

La rinoplastia

Si la rinoplastia es una de las operaciones estéticas más comunes y frecuentes de todas, esto tiene que ver con que la nariz es la parte central del rostro, siendo un importante condicionante del aspecto y la expresión del mismo. Por esto, son muchas las personas que, al considerar a la nariz como parte central de la cara y uno de los rasgos más importantes de la misma, deciden mejorar su aspecto si este no es el que consideran adecuado.

Por otro lado, podemos decir que la rinoplastia es una de las operaciones más individualizadas. Esto tiene que ver con que varía según cada tipo de nariz, según cada tipo de rostro, según cada tipo de piel, entre otros. Es por esto que cada paciente en particular puede tener sus propias necesidades, diferentes a la del paciente anterior. Las mismas, deben ser correctamente entendidas e interpretadas por el médico que va a hacerse cargo de la operación.

La rinoplastia es entonces un tratamiento a partir del cual se puede remodelar la nariz, modificando sustancialmente su aspecto exterior. Además, podemos destacar que esto no depende de la problemática que cada nariz sufra, sino que se puede mejorar cualquier tipo de malformación o de desviación que esta tenga.

Es muy importante en una operación de la envergadura de la rinoplastia, que el paciente sea claro respecto a sus objetivos y puedan pautarse los resultados con anterioridad, para que no haya problemas ni decepciones. Además, algo fundamental que el cirujano que realice una rinoplastia debe tener en cuenta es la estructura completa del rostro, a fin de lograr que la nariz armonice correctamente con el resto de la cara. Esto tiene que ver con que no debe acudirse a este tipo de intervención con el objetivo de conseguir una nariz perfecta e ideal. Se debe ser realista en los objetivos para poder lograr una nueva nariz que pueda verse natural. Y es que la nariz “perfecta” de una revista, quizá se vea anti-natural en el rostro.

En lo que refiere a quiénes son buenos candidatos para este tipo de operación, podemos decir que son aquellas personas, independientemente de su género, que consideran que su perfil es poco estético y se sienten afectadas por ello. Es un tipo de cirugía que puede ser realizada a partir de los 16 años de edad, cuando ya han pasado los primeros años de la adolescencia. Se trata de una operación cuyos resultados son permanentes, al tiempo que no quedan cicatrices visibles.

¿Cómo es la cirugía?

Tras la entrevista previa que debe tener todo especialista con el paciente que va a someterse a la intervención quirúrgica, vamos a hablar acerca de la anestesia. A diferencia de los otros procedimientos en los que se puede optar, la rinoplastia se realiza necesariamente con anestesia general. El paciente permanece dormido durante toda la cirugía, sin sentir dolor.

El procedimiento tiende a tener una duración de hasta tres horas, lo cual varía según la cantidad de modificaciones que vayan a efectuarse.

Una vez que la operación termina, se suele colocar una férula de plástico en el dorso de la nariz, que suele mantenerse hasta siete días tras la cirugía. Además, durante los primeros dos días se recomienda el uso de tapones en la nariz, para que la piel pueda adaptarse correctamente a su nueva estructura.

Es habitual que se sienta dolor en el postoperatorio, en cual tiende a ser controlado a partir de medicamentos específicos recetados por el cirujano a cargo de la rinoplastia. Además, se debe tener en cuenta que la visualización de los resultados no es inmediata, sino que se va notando de forma progresiva, llegándose a los resultados definitivos tras los primeros seis meses a un año.

La mentoplastia

Lo primero que podríamos preguntarnos es: ¿por qué la mentoplastia es también una de las cirugías estéticas más buscadas? Bueno, esto tiene que ver con que, por la importancia de su lugar en el rostro, se convierte en uno de los mayores condicionantes del aspecto general del mismo. Y es que no se trata solamente del área del mentón, sino también de la relación que éste tiene con la nariz y con el resto de la cara. Entonces, podemos decir que es muy importante la influencia que la forma y el tamaño del mentón tiene en la perspectiva que nos generamos acerca de un rostro, tanto en su armonía como en sus facciones y su expresión.

Debemos aclarar, además, que una desproporción en el mentón puede tener que ver tanto con factores de herencia genética como con golpes u accidentes que se hayan tenido en algún momento de la vida. No se trata de una cirugía estética que se contradiga con otros procedimientos de esta índole, sino que es independiente de las intervenciones que puedan realizarse en otras partes del rostro o del cuerpo.

¿Cómo es la cirugía?

Como debe ocurrir con todas las intervenciones quirúrgicas estéticas y programadas, la mentoplastia requiere, en primera instancia, de una entrevista informativa entre el médico a cargo y el paciente. En esta, el médico analiza el mentón y las condiciones generales de su paciente, al tiempo que se informa de los problemas que éste padece en relación a la forma de su mentón y evalúa los objetivos del mismo en lo que respecta a los resultados.

En intervenciones de esta índole, es fundamental que el paciente sea abiertamente honesto respecto a lo que desea a partir de la operación. Tras eso, ambos evaluarán juntos los procedimientos a llevar a cabo para lograr obtener la silueta que se está buscando.

La mentoplastia es una cirugía estética que puede llevarse a cabo tanto mediante anestesia general como mediante anestesia local. Esta, se realiza de manera ambulatoria, por la que el paciente puede retirarse de la institución médica pocas horas después de terminado el procedimiento.

En lo que refiere al postoperatorio, es frecuente que se tengan molestias tras una mentoplastia. Sin embargo, no debería sentirse dolor. Las molestias pueden ser controladas a través de una medicación específica que el médico indique.

En lo que refiere a la reincorporación en la vida cotidiana y laboral, ésta puede ser retomada sin problemas trascurrida la primera semana de la operación.

Finalmente, debemos aclarar que los resultados definitivos de la mentoplastia no tienden a observarse hasta pasados por lo menos tres a seis meses de realizada la intervención quirúrgica, sino que van manifestándose de manera progresiva con el paso del tiempo.

La otoplastia

Al igual que lo que podría ocurrir en el caso de la rinoplastia, la otoplastia es una cirugía estética que es llevada a cabo en pacientes que consideran que una parte de su rostro es antiestética y tiene mala forma o tamaño. En este caso, se trata de las orejas. Se trata de una cirugía que es buscada cuando lo que se espera es brindar a las orejas una conformación más “adecuada” pudiendo modificar su forma, acercarlas más a la cabeza e, incluso, reducir considerablemente su tamaño en casos de orejas vistas como muy grandes.

Algo que caracteriza fundamentalmente a la otoplastia tiene que ver con las edades a partir de las cuales puede ser efectuada. Debido a que las orejas acaban de formarse ya a los cuatro años de edad, la otoplastia puede realizarse a partir de los cuatro o seis años. Generalmente, en el caso de los niños, esta cirugía es realizada sólo cuando el mismo manifiesta malestar emocional como consecuencia de la forma de sus orejas.

¿Cómo es la cirugía?

Al igual que en los casos que hemos estado mencionando, la otoplastia es una cirugía que debe llevarse a cabo en el interior de un quirófano, en una institución médica. El procedimiento no suele tener una duración de más de una hora, de manera ambulatoria, por lo que el paciente puede retirarse de la institución poco tiempo después de haber finalizado la intervención.

Por otro lado, podemos mencionar que se trata de una operación que puede efectuarse tanto bajo los efectos de la anestesia general como de la anestesia local. Se suele elegir anestesia general como única opción cuando se está tratando a niños de hasta ocho o diez años de edad.

En lo que refiere al postoperatorio, es muy raro que los pacientes sientan malestar luego de la otoplastia. Para la recuperación, suele solamente aplicarse una venda suave, durante 24 horas, que es la que protege a la zona tratada. Una vez que ha pasado ese tiempo, la venda es reemplazada por una más liviana, parecida a una cinta de pelo. En este caso, hablamos de un vendaje que deberá llevarse por un tiempo de manera permanente, especialmente por las noches.

Es posible, además, que se sienta dolor en las orejas durante los primeros días posteriores a la intervención quirúrgica. Para ello, el médico que ha llevado a cabo la intervención va a recetar una medicación específica. Para los adultos, la vuelta a la vida laboral puede suceder tras el primer día posterior a la operación. En el caso de los niños, se recomienda que estos no asistan a la escuela hasta haber pasado un plazo de reposo de al menos siete días. Por otro lado, cabe mencionar que se debe tener especial cuidado con la actividad física o los movimientos bruscos durante el primer mes, ya que esto puede acabar derivando en traumatismos.

En lo que refiere a los resultados, esto depende necesariamente del tipo de intervención que se haya realizado. Sin embargo, tienden a tener que pasar unos tres meses para poder ver los resultados definitivos.

 

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